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Prensa

EL ADELANTO de Salamanca. Velayos, alta poesía social.

Fecha de publicación: 19/02/2013
Desde el sentimiento más razonado celebro la aparición de un libro absolutamente conmovedor, "Política Sesions"

Por ALFREDO PÉREZ ALENCART

Desde el sentimiento más razonado celebro la aparición de un libro absolutamente conmovedor, Política Sesions (Ediciones Vitrubio, Madrid, 2012, pp. 130), escrito desde las entrañas por MiguelVelayos (Ávila, 1978), poeta que en esta entrega ha adquirido esa madurez lírica que le permitió desembarcar en la minada playa de la poesía social, y salir no solo indemne sino victorioso de tan encarnizada contienda. La joven (y no tan joven) poesía española ha estado huérfana de voces que clamaran contra injusticias y medias verdades de su historia reciente.

Unos, acomplejados pergeñando textos vacíos de todo; otros, envanecidos en medio de sus rimitas de salón. Cuando en 2007 publiqué Hombres trabajando (libro de poesía social que pasó absolutamente desapercibido, porque la inmensa mayoría se pensaba morando en el paraíso), aventuré que con la crisis que se avecinaba habría una floración de autores que vivificarían nuestra escritura poética. Y qué regocijo comprobar que Velayos nos dona una alta poesía social. Para bienes por ir a contracorriente de modas y modos, plasmando líricamente la cruda realidad de España, de los países del sur, de Kosovo…, pero también su propia experiencia como profesor en una cárcel, entre otros temas.

Cada texto merece su exégesis. Pero sólo resta espacio para que puedan contrastar que mi elogio no es vano. Aquí les dejo el poema Por Europa, rabiosamente actual: “Estamos arruinados y felices, emigrando de nuevo por Europa,/ con maletas oscuras y trajes de orfandad, llamando a nuestros padres/ desde los locutorios. En París hace frío, en Berlín hace frío,/ en Cracovia hace frío, hace frío en el mundo y otra generación/no sabe qué decir, no sabe qué soñar, no sabe si la noche o el día de mañana/ escucharán su voz, o serán derrotados de la vida, hijos muertos de nadie./ Hace frío en París, en Berlín hace frío, cae la nieve en Cracovia,/ y cuelgan los carteles en las casas de huéspedes,/ las fábricas pronuncian un acento español, se escucha, por la noche,/un rumor de botellas. Un grupo de españoles ha salido a bailar, y/camina, despacio, por los puentes. Hace frío en París, en Berlín hace frío,/cae la nieve en Cracovia. Es fácil confundir las aguas de un país/ con la tristeza, los puentes de Castilla, la lluvia que, ahora, arrasa la Meseta,/ hace frío en Madrid, en Bilbao hace frío, cae la nieve en Galicia…Estamos arruinados y felices, emigrando de nuevo por Europa…”

 

 

miguelvelayos@hotmail.com