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DIARIO DE ÁVILA - "La escritura es para mí una tarea de explicación del mundo"

Fecha de publicación: 06/03/2022
Entrevista. Conversaciones en el Lienzo Norte
Conversaciones en el Lienzo Norte
Mayte Rodríguez
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Hoy charlamos con el poeta abulense Miguel Velayos

La escritura es para mí una tarea de explicación del mundo Foto: Isabel García

Cada día, Miguel Velayos (Ávila, 1978) levanta la persiana de su «taller» y permanece «cinco o seis horas» dándole al cincel. Se considera «un aprendiz de artesano, un artesano en el mejor de los casos». Solo que la artesanía que él ejerce tiene la palabra como materia prima, la vida como inspiración y últimamente sus únicas herramientas son un bolígrafo y un cuaderno. Aunque escribe poesía desde la adolescencia, ahora lo hace «desde el sosiego absoluto y desde el orden», apunta. «En otros momentos de mi vida escribí desde la inquietud, desde la desorientación, incluso desde la angustia porque cuando eres joven y adolescente pasas por momentos complejos, vas transitando por varias etapas y ahora estoy en la del  artesano que ama lo que hace y sabe que es algo muy sencillo pero que le apasiona», confiesa. Y aunque sabe muy bien que «nunca se escribe de la misma manera», que «hay días mejores y peores», es precisamente en ese milagro artesano en el que radica «lo milagroso de la escritura: no puedes reproducir lo que hiciste el día anterior aunque quieras, eres otra persona», reflexiona.


¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?


La piedra, es un elemento que para mí es fundamental. He vivido varios años fuera de Ávila, he vuelto hace relativamente poco y la piedra tiene mucho que ver con mi visión espiritual de la ciudad.



¿Qué es lo que más le gusta de Ávila?


Me gustan muchísimas cosas, pero desde mi regreso estoy muy fascinado con la luz, la luz de la meseta, que es maravillosa. Cuando vives aquí de pequeño no te das cuenta, pero a veces tienes que  irte de los sitios para apreciar ciertas cosas. Un día como hoy hay una luz fascinante. Mi mujer es pintora y aprendo con ella determinados elementos y la luz es algo que últimamente me fascina. Para mí es importante la luz de los sitios.



¿Y lo que menos?


En algunos momentos de la Historia, nuestro grado de comodidad por no arriesgarnos, por no salir de lo conocido y dejar atrás un concepto amurallado de la vida. A veces la seguridad nos amarra demasiado y nos impide probar caminos no transitados.



Un lugar para perderse.


Gredos, para mí es el mayor paraíso que conozco. Siempre que puedo me voy a Gredos, a distintos lugares que conocí con 15 ó 16 años y a los que sigo yendo con asiduidad. Muchos sitios de Gredos son para mí el paraíso.


Un recuerdo de la infancia...


El olor de la resina. Yo viví en Pedro Bernardo ocho años y ese es el olor de mi infancia: estar tumbado por la noche con mis hermanos con las ventanas abiertas y el viento trayéndonos el olor a la resina de los pinos antes de aquel maldito incendio que transformó la vida del valle por completo.



Un personaje o persona abulense que le haya marcado


Mis abuelos. Para mí es muy importante el trabajo con las manos a pesar de que yo soy muy torpe con las manos. Mi generación ha perdido la capacidad de trabajar la tierra y yo admiro mucho a mis abuelos, cada vez más. La dureza en la que vivieron aquellas generaciones para mí es un motivo de admiración, sobre todo las mujeres, mis abuelas, para las que reivindico su capacidad de sufrir y de sacar adelante las familias en momentos muy difíciles. Creo que esa generación nos ha enseñado muchas cosas y que no siempre las hemos tenido presentes.



El mayor cambio qué necesita Ávila es...


Una apuesta real por la cultura. Estamos en una situación privilegiada física y estratégica, otras ciudades han conseguido una transformación a través de la cultura y creo que debería darse en Ávila por nuestra cercanía a Madrid, a Segovia, a otros círculos culturales. Hay mucho talento en la ciudad y alrededor de ella pero falta una estrategia bien pensada para que la cultura sea protagonista de la ciudad a todos los niveles. Yo creo que eso tiene que producirse antes o después.



Y Ávila tiene que mantener ...


La sencillez y la cercanía de su gente. No somos fríos. Yo he vivido en distintas ciudades, en distintas latitudes y he comprobado que allí es mucho más difícil el trato con las personas en el día a día que aquí en Ávila porque hay una nobleza importante.



¿Qué le parece la ciudad hoy en día? 


La veo muy cambiada respecto a cuando yo me fui con veintipocos años, por ejemplo en el ámbito cultural estamos iniciando un camino que se empezó hace años y que ahora, a mi vuelta, veo determinadas propuestas culturales que están funcionando, como el teatro de calle en verano. Sí hay cosas que se han perdido, especialmente a nivel musical, pero otras se han ido convirtiendo en un hito importante en el calendario abulense: semana de cine, teatro de calle, etc.



¿Cómo ve la ciudad en el futuro?


Ahora mismo estamos en una encrucijada: o apostamos por la cultura, por la educación y por medios de transporte que nos comuniquen a Madrid y a otras ciudades o acabaremos cayendo en el mito de las España Vacía y la España envejecida. Hay que hacer una apuesta real por eso desde la política, desde los medios, desde la sociedad en su conjunto. Tiene que haber mayor dinamismo, un viaje a Madrid en tren no puede durar casi dos horas. Sin esos flujos de comunicación nos quedaremos de nuevo aislados, como en otras ocasiones de la Historia.



¿Qué puede aportar a Ávila?


La pasión de dedicarme a algo sencillo, artesanal, de compartirlo con mis conciudadanos. La defensa y el rigor por la palabra es lo que puedo yo aportar a nivel de escritor, mi compromiso con la palabra, el que todo poeta tiene y con el que no quieres empañar demasiado el legado que te han dado. Aquí además hay grandes escritores, así que formar parte de esa cofradía de la palabra que hay en Ávila.


LEA LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA DE DIARIO DE ÁVILA

miguelvelayos@hotmail.com